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Vivimos o Sobrevivimos

Escrito por Juan Pablo Ramos Monzòn, on 24-02-2011 01:21

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Publicado el : Choros Educativos, Choros Educativos

Vendedor de alimentos caminando en la playaLos trabajos en México con cada vez más exigentes en horarios y menos remunerados en seguridad social. Ya no importa haber completado estudios de licenciatura, eso no te asegura ni trabajo ni bienestar económico. Que es lo que hacemos en este país, vivir o sobrevivir.

 

 

 

El fin de semana, gracias a un capítulo afortunado de mi vida, estuve con mi novia en un estado que mezcla tranquilidad e inseguridad: Guerrero, precisamente en Ixtapa, disfrutando de un viaje all inclusive, tirado frente al mar, estirando la mano para que me sirvieran cerveza, michelada, cerveza, otra michelada… Leer, remojarme en el mar, asolearme, leer, dormir, otra cerveza.

 

“Como gringo retirado”, pensaba. A nuestro lado eso había, puros extranjeros de cabezas blancas y cuerpos rojos que no despegaban la vista de sus libros hasta que los terminaban. Al siguiente día estaban las mismas personas con distintos libros. Esa escena me dejó mucho qué pensar. 

 

Llevo cinco años de vida laboral “formal”, intentando dedicarme únicamente a lo que me gusta, y justamente hasta el quinto año pude encontrar un trabajo que me diera seguro. Tres años se fueron por el caño del gasto corriente con un salario nada malo pero por honorarios, forma de laborar cada vez más común y que las nuevas generaciones aceptan con tal de no cederle el lugar a las “miles de personas que están esperando tu puesto”, que poco te permite ahorrar para tu futuro y que de plano no te puede dar para que algún día te retires.

 

Ayer, una de  las fantasiosas afirmaciones del secretario de Hacienda Ernesto Cordero Arroyo decía que “los mexicanos probablemente somos los más exigentes con respecto a lo que nos gustaría, y eso hace que siempre tengamos una percepción un poco más negativa de lo que los datos duros muestran”. ¿Exigentes? ¡Ojalá lo fuéramos!  Pues si ese fuera el caso, más de uno ya se hubiera cansado de vivir con 6 mil pesos al mes tratando de mantener a una familia y hubiera exigido que el dinero se repartiera de manera más justa en el país.

 

La escena del “gringo retirado” dice más que una panza quemada, un libro y una cerveza helada. Dice que en otros países antes de llegar a la tercera edad puedes viajar con tu pareja sin preocuparte por seguir pagando un crédito hipotecario a 30 años, el crédito del auto a 5 y el crédito de la universidad porque tu hijo no ha podido conseguir trabajo para pagar lo que le toca y por lo tanto no le pueden dar su título. Dice que a su edad ya cultivó la costumbre de leer un libro al día, seguramente escrito por alguien de su país que sí pudo vivir de ello, que podrá regresar a su casa y pensar que en seis meses podrá viajar a otra playa.

 

A esto, fuera de México se le llama vivir. En nuestro país se le llama fantasear o según algunos “exigir demasiado”; lo que la mayoría de los mexicanos hace es sobrevivir, no vivir, y no creo que queramos pasar la única vida que tenemos sobreviviendo. A quién no le gustaría ser un mexicano retirado habiendo trabajado en lo que más le gustaba, tal vez escribiendo libros para niños, diseñando moda, desarrollando software libre, tomando fotografía, litigando desde su propio despacho. Por qué estar condenados a una vida a crédito que no se termina de pagar y ver tan imposible el día en que podamos decir “sírvame otra, mi trabajo ya lo pagó”.

 

¿Cuántos, ahora mismo podrían retirarse o pensar en hacerlo a los 50 años? No se debe tratar de pasar toda la vida haciendo “verdaderos milagros para hacer rendir el dinero”, como dijo con orgullo  Cordero Arroyo. Los mexicanos podemos pasar nuestros días “echándole ganas”, seguir de luchones, partiéndonos el lomo, y al final el resultado sería el mismo: un futuro a crédito que no se termina de pagar nunca.

 

Esa figura del extranjero retirado es una síntesis de lo lejos que estamos de ser un país de primera, gracias a que no hemos hecho más que dormirnos en nuestras pocas comodidades. Creen que una familia que percibe  6 mil pesos al mes o incluso 10 mil podría pensar en:

  1. Comprar un libro antes que pagar una colegiatura,  el auto, le casa, ropa y servicios.
  2. Viajar a las playas mexicanas cuyos costos están pensados en el turista extranjero.

Todos somos parte del problema. Y si no podemos llegar a vivir en vez de sobrevivir, es porque no hemos exigido lo suficiente por trabajos bien remunerados sin tener miedo a que nos lo ganen, cumplir con los impuestos, cobrar como es debido por lo que hacemos y sí, exigir y alzar la voz ante esta realidad que no se justifica con “datos duros” que no pueden ocultar que, al único retiro que aspiramos es en nuestras casas hipotecadas viendo películas piratas mientras nuestra cabeza hace cuentas de nuestras deudas.

 

Revisado el: 24-02-2011 01:21

Etiquetas : Seguridad social, retiro, revista catapulta, Juan Pablo Ramos
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